Con la Directora Lila García, de Teatro “El Galpón” -“Arlequino” en el Macció

La Cultura en Tiempos del Coronavirus-  Por RSMC

El viernes 16 de octubre de 2020, Teatro “El Galpón” presentó la obra “Arlequino”, en el Teatro Macció, con la  versión  de Lila García, sobre la obra de Carlo Goldoni (Venecia 1707, París 1793) La  puesta en escena es muy dinámica, inteligente y creativa. Una “ecuación” (*), que condensa la brillante obra de Goldoni. El  excelente elenco no da tregua,  y Andrés Guido, nos “roba el corazón” con su Truffaldino. La risa, la carcajada y la reflexión de esta versión,  deben seguir contagiando calles y escenarios para goce del público de todas las edades. Conversamos con la directora Lila García, después de esta cautivante función.  

Elenco de Arlequino, servidor de dos patrones (de la página de facebook de «El Galpón»)

Versión en clave de farsa con ocho intensos personajes

_ Esta versión tuya de “Arlequino…”, es muy ágil, muy graciosa y certera.

_ “Arlequino, servidor de dos patrones”, fue originalmente una  “Comedia del arte” del siglo XVIII (“Commedia dell’arte”, italiana), escrita como tal por Carlo Goldoni. Lo que hicimos fue versionarla en muchos sentidos. Había en la obra original unos 18 personajes “accesorios” pero necesarios, porque servían a la escena o a sus protagonistas. Concentré todo en 8 personajes. También omití a dos personajes principales: el padre y la madre del Silvio, el novio. Lo que estos dos personajes tenían para aportar, lo hace el dueño de la posada, que es un importante pivot en la obra, como lo es el Señor Pantalone (el avaro).

Otra variación fue que Silvio en la obra original era un “galancito”. Acá es una especie de grotesco, poco inteligente. Fue como una proyección de lo que podría ser el hijo del “dottore” y su señora. Es una burla al  hijo de “los notables”. Silvio se quería casar con Clarisa, porque tiene la misma condición social, pero ella acá tampoco es inteligente. No es así en la obra de Goldoni.

Adoptamos otra decisión estética: hacemos una  farsa y no “Comedia del Arte”. Hemos utilizado algunos trucos, o pases que tenía la “Comedia…”, pero es casi como un guiño. La composición de personajes está totalmente en clave de farsa. Sacamos también la máscara que se usaba, porque quisimos darles más humanidad y más profundidad a los personajes en pocos detalles. En vez de las máscaras de la “Comedia del Arte”, están los antifaces que ni siquiera están puestos, sino pintados en los rostros de los actores.

Más de 30 funciones en la calle y aún más en espacios alternativos

 _ ¡Me gustó mucho eso! Sin las máscaras, se  puede apreciar mucho más la gestualidad, las miradas. Por otro lado, se dispusieron sillas en los flancos de donde se centra la acción. Los actores se iban sentando cuando “debían salir” de escena y disfrutaban de la actuación de sus compañeros. Es el “teatro dentro del teatro”… 

_ Es una decisión de puesta en escena. Adapté esta obra para hacerla en calle y en todo tipo de espacio alternativo (abierto y cerrado). Cuando la hacemos en calle implica muchos desafíos. Entre otras cosas, puede hacerse a la luz del día, como la hemos hecho. Esta obra tiene más de treinta funciones en la calle y por todos los barrios de Montevideo y aún más, en otros lugares. ¡Es la cuarta vez que reestrenamos!

Para hacerla en la calle, necesitábamos validar la escena en un espacio barullento. Había que llamar la atención. Trabajamos mucho la paleta de colores, que son puros, con una estética “como de dibujo animado”. Si no se podía iluminar, porque era de día o  contábamos con  luces rudimentarias, igual se podían distinguir los personajes. Una de las cosas que facilitó mucho esto fue lo que  señalabas: los actores están al costado de la escena, sentados y disfrutando de la obra. Cuando el actor da un paso y entra al “tatami”, que es lo que define el escenario, está el personaje,  y cuando sale, de inmediato “rompe” y es el actor, no el personaje.

_¿Qué es el “tatami”?

_ Es la alfombra sobre la que están cuando actúan. Es difícil ese juego de actor-personaje. ¡Lo hicimos a la vista de todos!

_En un momento te estás riendo como actor y en otro, se están riendo de lo que tú haces… Estos personajes son todos muy convincentes. Es un precioso elenco.

_ Exige mucha precisión. Es un gran equipo.

Cómo ser mujer y administrar el  poder

 Quisimos dar entre otras, algunas lecturas del lugar de la mujer. Si bien en “Arlequino…” de Goldoni, está la mujer que se disfraza de hombre para lograr lo que quiere, hoy eso tiene otra significación. Hicimos recortes de parlamentos, dejando los más centrales, para que tuviese la crudeza de la actualidad, y para que llegase directo el mensaje de lo que significa ser mujer y tener que administrar el poder. “Tiene” que ser “masculina” de alguna manera. Otra lectura que aportamos fue que la criada, que siempre juega desde un lugar secundario, ya que  lo que habla es para “entretener” (en el mal sentido), con un discurso que en general es dejado de lado, acá lo pusimos en primer plano. La criada dice: “¡El mundo es así, porque las leyes las hicieron los hombres. Si las hiciéramos las mujeres…sería otra cosa!”. Eso que es de Goldoni, pasa absolutamente desapercibido en el siglo XVIII, pero en el siglo XXI lo pusimos “como un hueso pelado”, bien puro.

La esencia  del punzante texto de Goldoni

 _¡Qué increíble la visión de Goldoni en esa época!

_ ¡Es notable! Todos lo que está dicho en esta versión es de Goldoni. No hay texto mío.

_ “Podaste” texto para dejar lo medular.                                                              

_ Sí. Dejé la textura válida para hoy. También, más allá de que sea una comedia, traté de que tuviera un mensaje que ha trascendido los siglos, y que estamos tratando de atenderlo desde otro lugar. Quisimos darle mucha relevancia al otro tema: el  de la persona “dependiente de”. Arlequino (o Truffaldino), es de tan baja condición social y económica, que ni siquiera tiene un patrón.  Él no le pertenece a nadie, por lo que no tiene existencia. Su existencia depende de conseguir un patrón. En este personaje, “limpiamos mucho” la pirueta, nos centramos mucho en el hambre.

_ Es el reclamo notorio de ese tragicómico personaje que nos conquista de inmediato, porque nunca le dan de comer… [Guido parece no tener esqueleto, y se expresa con todo su cuerpo].

_ Sí. Este personaje es hasta torpe…Él engaña, pero con inocencia, para saciar su hambre…

_ Su hambre en varios aspectos. También de amor…

_… Y de sexo… Le quitamos adornos que son necesarios en la “Comedia del Arte” del siglo XVIII. Hoy sería demasiado texto. Nos concentramos en la acción escénica.

_ ¿Siguen de gira con la obra?

_ Estuvimos un mes haciendo una nueva temporada en la Sala Campodónico de Teatro “El Galpón”. Hace dos años hicimos una temporada en la Sala Atahualpa. El año pasado realizamos funciones específicas para adolescentes, trabajando en extensión cultural. Ahora salimos de gira. Hoy estamos en San José, en tres o cuatro semanas estaremos en Rocha y esperemos seguir mostrando este Arlequino.

_ Es fundamental que podamos volver al teatro…

_ Para este momento tan difícil, esta obra tiene algo maravilloso, porque es volver a la risa con mensaje. Asimismo, tiene una  ética y estética de la precisión de la actuación,  muy importantes.

Vos la viste en un monumental teatro como el Macció, pero mañana a esta obra la armamos en la plaza a  la luz del día o en el patio del colegio o de un liceo, en la esquina de una escuela, y funciona con la misma calidad que viste hoy. Ese era el gran desafío…

(*) Le dijimos a Lila García “off the record”, que había logrado una suerte de ecuación o sea,  el nudo de un clásico como este, con el mínimo de recursos y de palabras. Ella respondió que era “Matemática pura” y que todos los movimientos de los actores estaban calculados y “triangulados”, aunque ello no se percibiera.

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“Arlequino, servidor de dos patrones”, en el Teatro Macció

Autor: Carlo Goldoni. Directora: Lila García. Elenco: Andrés Guido (Truffaldino), Dulce Elina Marighetti(Beatriz), Rafael Hernández(Florindo), Sofía Tardáguila (Clarisa), Ignacio Duarte(Silvio), Marcos Zarzaj (Pantalone), Dennis Fernández (Brighella), Amparo Zunin (Esmeraldina). Producción: Teatro “El Galpón”, de Montevideo.

Reseña: Cuando Clarisa y Silvio están a punto de casarse, se presenta Truffaldino, anunciando la llegada de su patrón Federico Rasponi, anterior prometido de Clarisa a quien se lo creía muerto. El “muerto” es su hermana Beatriz, disfrazada de Federico, que llega a Venecia en busca de su novio Florindo Aretusi. Truffaldino encuentra a Florindo, quien también necesita criado y se emplea con los dos patrones al mismo tiempo. Eso provocará líos varios…


Foto que encabeza esta página: Directora  de teatro  Lila García en el Macció

Esta entrevista fue publicada el martes 27 de octubre de 2020, en la pág. 7 del periódico «Visión Ciudadana», de San José de Mayo, Uruguay.

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