Con la Dra. Ivette Almendras: «El tesoro detrás del miedo… «

La Cultura en Tiempos del Coronavirus                              

 Por RSMC

Una invitación a pasatiempos, reflexiones y acciones,  sin riesgos de contagio, cuando nuestras instituciones y espacios culturales, están cerrados por la pandemia del Coronavirus COVID- 19. Nos cuidamos y permanecemos en casa…

Entrevista a la Dra. Ivette Almendras (*)

 “El tesoro detrás del miedo… ¿cómo encontrarlo?”

             El pasado lunes 13 de abril de 2020, a las 21 h, la Dra. Ivette Almendras, realizó la Sala Zoom “El tesoro detrás del miedo… ¿cómo encontrarlo?”  Entrevistamos por teléfono  a esta reconocida profesional, sobre esta temática. Ella  ha venido varias veces a San José, convocada por varias instituciones culturales y educativas, y por la Feria Internacional del Libro de San José, para dar conferencias  y para presentar libros de su autoría.  Sitio web: www.prosalud.com.uy

Una situación de ruptura en la que perdimos el control de nuestras vidas

 _ En este momento de tanta incertidumbre tanto desde el punto de vista sanitario como económico, debida a  la pandemia del COVID- 19… ¿cómo podemos encontrar un tesoro?

Dra. Ivette Almendras: _ Haremos una panorámica de la situación actual, antes de  acercarnos al tesoro. Tenemos una crisis, que significa un cambio abrupto. Estamos inmersos en una situación de ruptura de nuestras costumbres, de nuestra zona de confort, en la que perdimos el control de nuestras vidas. Desconocemos qué va a pasar, cuándo se va a modificar, cuándo y  cómo vamos a salir de nuestro encierro, qué pasa con la crisis económica… Esto provoca confusión, desconfianza, inseguridad…

La única certeza que tenemos es que hay un virus, un riesgo y una situación de crisis. Podemos enfermarnos e incluso morirnos. De la misma manera que nacemos, podemos morirnos. No sabemos ni cuándo ni cómo. No importa la edad. Le puede pasar a cualquiera en un semáforo, por una enfermedad, por un accidente…

El miedo al peligro real genera un mecanismo de alarma y es protector

_ Hay un bombardeo de información en los medios masivos de comunicación, a través de whatsapp,  Facebook, Twitter…

_ Abunda también la desinformación. Muchas veces lo que se informa no es veraz y provoca desasosiego, lo que acarrea  confusión y  ansiedad. La ansiedad se define técnicamente como un estado de alerta a la espera de un peligro inminente: el virus, la enfermedad, la posible internación… Están esos riesgos a los que se suma la pérdida del trabajo, de ingresos. Todo ello desemboca en el miedo.

Hay un miedo normal con el que venimos desde que nacemos. Es nuestra alarma que nos protege de peligros reales, porque nos permite que no caminemos por una cornisa de una ventana, ya que nos podemos caer. Eso es lo que el niño no tiene. No sabe a qué se puede enfrentar y qué es lo que le puede pasar. Una parte de la socialización y del proceso educativo,  consiste en enseñarle al niño qué acciones son riesgosas.

Hay un miedo a un peligro real, que genera un mecanismo de alarma y que es protector. Frente a la situación que estamos viviendo, ese miedo hace que acatemos las medidas de cuidado contra el COVID- 19, porque es por protección. Eso es bueno.

El peligro imaginario genera pánico y “parálisis”

El problema empieza cuando aumenta el grado de incertidumbre, porque los propios técnicos dicen que es un virus nuevo. Siempre depende de cuál es la fuente de información. Incluso mucha gente pensaba al principio que ciertas medidas preventivas eran excesivas.

_ Sí. El Presidente de Brasil Jaír Bolsonaro, por ejemplo, quien dijo que era “una gripecita”. Donald Trump, Presidente de los EE.UU, primero subestimó el virus y culpó a los chinos del surgimiento y propagación del mismo.  

_ La confusión comienza cuando las fuentes de información son discordantes. Si los mensajes son confusos, aparece el peligro imaginario. A este le suceden el pánico, la parálisis… Surgen las crisis de pánico, que son vivencias del cuerpo de ese peligro inminente que me provocaba ansiedad: sudoración profusa, mareos, desmayos…

Puede ocurrir también la parálisis: debido al miedo me paralizo, no hago nada, y ni siquiera me protejo.

Otros mecanismos de reacción: negación y búsqueda de culpables

Otras personas reaccionan con un mecanismo de negación: “A mí no me va a pasar nada”. “Es todo mentira”. “No me cuido porque eso no existe.”

Otro mecanismo es la búsqueda de culpables: “Por mi culpa se enfermó fulano”, “La culpa es de los chinos”, “La culpa es de los murciélagos”… Entra el factor político también. En los grupos de chat manifiestan “Yo estoy encerrado y veo gente en la calle”. Todos se enojan y se sienten mal. En todos estos mecanismos se gasta energía inútilmente y  se aumenta el miedo imaginario. Eso conduce a  la ansiedad, el estrés, el pánico, la confusión…

Responsabilidad personal y con el entorno cercano

 Para dominar el miedo, debo pensar qué puedo hacer yo responsablemente. Acá empieza el concepto de responsabilidad conmigo y con mi entorno. Hay entornos que no puedo manejar, pero hay un entorno cercano en el que puedo incidir. Puedo cuidarme y ser responsable. Cuidarse es el  primer acto de amor.

_ Es el  autocuidado al que siempre te has referido en tus conferencias y en tus libros…

_ Exactamente. Yo me cuido y  de este modo, estoy cuidando a los demás. Si yo me pongo una mascarilla y todos la usan para no propagar el virus, todos estaremos mejor. Estamos actuando con responsabilidad.

Aprender las reglas del nuevo juego y tratar de encontrar cada quien su tesoro

La vida es un juego que vivimos sin tener idea de cuáles son sus reglas. Las vamos aprendiendo a prueba  y error. A veces incluso nuestros padres nos hacen advertencias y las obviamos, porque queremos experimentar. Nos hacemos grandes y  tenemos claras algunas cosas. No obstante, las situaciones de crisis  nos rompen ese juego, y nos proponen otro en el que volvemos a cero.

Las  reglas del nuevo juego implican cambiar nuestras costumbres, higienizar todo lo que introducimos en nuestra casa. Al regresar, debemos quitarnos los zapatos que usamos para salir…

Es necesario encontrar el tesoro. Cada quien encontrará el suyo.  Puede ser mucha plata, a pesar de la crisis. También mucho intercambio afectivo, inclusive con el distanciamiento social. El relacionamiento, no solo de cercanía, a través de la tecnología, permite que el tesoro sea de encuentro, de sonrisas, si lo buscamos con ternura, aun cuando no podamos abrazarnos más que virtualmente.

_ Hay mucha gente desempleada o que está en seguro de paro. Te refieres a que se deben buscar respuestas creativas frente a la crisis.

_ Muchas personas buscarán la forma de sobrevivir. Hay que abrir la cabeza, y guardar  cada logro como una gotita de felicidad. Es bueno pensar qué puedo hacer para que los demás estén bien. Puedo alcanzarles comida a personas mayores o retirarles la basura para que no salgan. Tal vez yo reciba un pequeño aporte de cada uno. Es una ayuda recíproca.

Siempre las crisis son oportunidades. Muchos están haciendo tapabocas. Unos lo hacen como acto solidario pero otros los venden. Se adaptaron a las nuevas reglas del juego. Conseguir pensar, hacer, dar una mano, son logros, que forman parte del tesoro de cada uno.

_ Hay gente que ha encontrado objetos olvidados dentro de su casa: libros, discos…

_ ¡Algunos se podrían vender por Internet! Así paliarían su problema económico. Quizá durante el encierro, una persona descubre que tiene una veta artística. El asunto es salir del miedo imaginario que paraliza. Nuestro cerebro es potente para crear, para salir adelante.

_ Las personas que viven solas, tienen una realidad muy diferente a las que están en pareja y/o con sus hijos.

_ No importa si estás solo o acompañado, porque la persona que sale y regresa, debe tomar cierta distancia para resguardar a su pareja o a su familia, ya que no sabe si está saludable o si es portador asintomático del virus.

En un lugar pequeño, las relaciones no son tan armónicas, son difíciles. El que está solo está a sus anchas. El que está acompañado tiene con quien discutir o a quien sonreírle.

_ En los casos en que la pareja no se lleva bien,  puede darse la violencia doméstica…

_ Hay líneas de apoyo y de ayuda [0800 4141], y hay refugios. La violencia de género es muy compleja y requiere de mucha ayuda. La violencia doméstica seguramente estaba ya instalada, y después del virus, la situación se agrava. En el 98% de los casos, la que padece la violencia es la mujer. Ella puede salir del pánico y la parálisis y reaccionar, para cuidarse, porque de ese modo podrá cuidar a sus hijos también. Es necesario sobreponerse y  buscar creativamente la luz al final del túnel…

(*) Dra. Ivette Almendras. Doctora en Medicina. Psiquiatra, y creadora del Método EBE de Psicoeducación “Estrategias de bien-estar”. Reside en Montevideo. Ha escrito varios libros de Psicoeducación. Su último título publicado es “La felicidad en tiempos de locura”, de Editorial Planeta.

Esta entrevista fue publicada el sábado 18 de abril de 2020 en la pág. 13 del periódico «Visión Ciudadana» de San José de Mayo, Uruguay.

La fotografía de la Dra. Ivette Almendras que encabeza esta página fue tomada de su sitio web.

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