Con Juan José (Juanjo) Viera- “El Mini-Club” que siempre crece

La Cultura en Tiempos del Coronavirus                             

 Por RSMC

El “Quiosco Al Paso”, de Juan José (Juanjo) Viera, en Larrañaga y Artigas, es ya icónico en San José. Hace 30 años que cosecha amigos de ese barrio y de otros lugares. Aun en la emergencia sanitaria, se puede conversar un ratito o con Juanjo o con su sobrina Ruth Hernández, que se alternan en la atención del quiosco, que cada vez tiene más fans de todas las edades. Perdí la cuenta de cuántas veces debí cortar la entrevista telefónica, porque Juanjo tenía que atender a algún cliente…

Este Mini-Club sigue siendo un hermoso lugar de encuentro.

             Días y horarios: De lunes a sábados: De 8.30 a 21.30h. Domingo: De 8.30 a 14h.

_ Recuerdo que te hice una entrevista en agosto de 2008 para “Visión Ciudadana”, que titulé “Una esquina plena de soles”, cuando se juntaban barras de amigos a conversar, sobre todo los domingos. Varios de esos vecinos y amigos, ya no viven en el barrio o lamentablemente han fallecido, como es el caso de nuestro querido “flaco” Omar Gutiérrez [12-09-18], con quien te unió una gran amistad y siempre iba a tu quiosco. Algunos vecinos también conversaron conmigo en esa oportunidad, y  Carlos Diana, expresó: “En San José no hay mucho sol, pero en esta esquina, siempre hay sol”, esa fue una preciosa definición de lo que significaba el quiosco para muchos. Carlos Diana y su esposa  Ena Luaces, se mudaron de su casa de Larrañaga y Artigas, pero sus hijos Federico y Mauricio, a menudo se dan una vueltita por tu quiosco … 

Juan José Viera: _ Llevamos 30 años en esta esquina y por eso varias personas ya no están, pero lo lindo que ha tenido este negocio es que las distintas generaciones se mantienen fieles al quiosco. Algunos de los que siempre venían, por la edad que tenían, hoy ya no están entre nosotros y otros se han mudado.

Entrañable amistad con Omar Gutiérrez

_ Empezaste el 24 de agosto de 1990. Sigue siendo un reducto de gente de distintos barrios y no solo del nuestro. La gente que va a tu quiosco es muy heterogénea: niños, jóvenes, adultos… Ahora se ven menos adultos mayores por la pandemia.

_ Un día en el que le estaban haciendo en el quiosco una entrevista a Omar y  estábamos juntos, Omar empezó a hablar de este quiosco y dijo que era de chapa…

Yo le dije que no era de chapa, sino que tenía una estructura metálica, y que no era un quiosco, sino un “mini-club”…Se mataban de la risa los de la entrevista, porque todo era en broma. ¿Sabés quién le puso ese nombre? Tu papá, Robinson San Martín (risas). Siempre me decía: “Estamos en el Mini-Club del barrio” (risas) ¡No quiero robarle la idea porque me va a demandar! (risas)

_¡No me acordaba de que mi papá lo llamaba así! ¡Es toda una revelación! (risas).

            Ahora que mencionaste a Omar, ¿cuántos años fuiste su amigo?

_ Más de veinte años. Fue una amistad en la que nos confiábamos mutuamente asuntos muy personales. No solo éramos amigos porque él vivía en el barrio y nos reuníamos a tomar mate…Compartíamos un montón de opiniones y temas íntimos. Eso hizo que la nuestra fuera una amistad más fuerte.

_ Estuviste con él en sus momentos más difíciles…

_ Sí. Estuve todo lo que pude, siempre apoyándolo. Ahora que él no está, sigo el vínculo con su hija María Clara, y con Virginia Pérez, que fue esposa de Omar. Tengo relación con otros integrantes de la familia de Omar. Especialmente con María Clara, seguimos manteniendo conversaciones. Cuando surge algún tema, siempre tengo presente lo que a Omar le gustaría o lo que él querría que hiciéramos: “No irnos por la tangente, ni “boletear”, como suele pasar cuando a alguna gente le acercan un micrófono.”

_ A pesar del Coronavirus y de que hoy es una noche gélida de viento (sábado 13 de junio)… ¡cortaste de nuevo nuestra conversación!

_ Me parece que ha sido el día más frío en lo que va del año. Vos lo sabés: la gente tiene que esperar en la vereda y no es fácil con este viento… ¡Pero son muy fieles los clientes y nos siguen acompañando! Por suerte, cada vez son más.

De todo un poquito y por ahora, las populares figuritas en suspenso

_¿Qué pueden comprar en tu quiosco?

_ Tenemos todos los juegos de azar. Hemos ido incorporando una cantidad de rubros, además de los diarios. Hoy en día la gente lee mucho en Internet, ya no se lee tanto el diario impreso en papel. Hace un par de años atrás era un rubro muy fuerte. Tenemos golosinas, refrescos, cigarros, hacemos recargas electrónicas… Todo lo que le hemos podido meter adentro, lo hemos agregado.

Ruth Hernández

 

_ Sí. Es un tanto “milagroso” el orden de tu quiosco. Se pide una aguja y… ¡tú o Ruth la encuentran!

_ Tenemos también el rubro de las figuritas que empezamos a trabajar hace 12 o 13 años. Es riesgoso, porque no tiene devolución y exige una inversión. Al principio no se vendía, porque los niños habían dejado de coleccionar álbumes. A partir del Mundial de Sudáfrica, con el tema de la Selección Uruguaya de Fútbol… ¡la venta de figuritas tuvo un repunte impresionante! Incluso aquellos álbumes de personajes de dibujos animados que nosotros ni conocemos. Eso nos ha dado un público que viene de distintos lugares como decías.

Ahora, debido al Coronavirus, los cinco álbumes que iban a venir desde fuera del país, quedaron sin efecto por el cierre de fronteras y otras medidas de prevención. Iban a venir entre otros, el álbum de la “Copa América”. Cuando vienen las figuritas del fútbol, muchas veces esa venta es “la zafra del año”.

Gente que viene, que va, y que en el quiosco se detendrá

_ ¿Qué ha ocurrido con la pandemia del COVID-19? ¿Cómo repercutió en la gente según tu opinión?

_Hubo cuatro o cinco semanas en que se veía muy poca gente en la calle y no se sabía lo que iba a pasar. Por suerte, tanto Ruth como yo hemos podido venir a trabajar, no hemos tenido ningún problema y hemos tomado los recaudos exigidos. La gente en general se cuida mucho. Otros negocios se han venido a pique, pero nosotros hemos podido seguir.

En la segunda o tercera semana después de la Semana de Turismo, se empezó a ver mucho más gente en la calle, por la necesidad de salir a trabajar. Sabés bien que por esta esquina pasa mucha gente.

_ ¡Si sabré! Antes de ir a tu quiosco miro si hay gente parada, porque vivo en la misma cuadra. Trato de ir cuando no hay nadie…

_ Hoy, a pesar de que no hemos repuesto algunos rubros, estamos trabajando muy bien.

Quiosco «Al Paso»

Conversatorio abierto

_ ¿Siguen viniendo a conversar los amigos de siempre, además de los vecinos, sobre los más variados temas?

_ La barra de amigos sigue viniendo siempre, están menos rato, pero se mantiene. Durante años se juntaba muchísima gente en la esquina los domingos de mañana. Desde hace un par de años, la Banca autorizó a levantar juego los sábados y los domingos, y eso hizo que yo esté muy ocupado los domingos de mañana. Por eso la barra de amigos dejó de venir los domingos al quiosco, pero siempre tratamos de juntarnos cuando podemos.

Hablamos de fútbol, de política y religión, pero siempre respetando la opinión del otro. En el quiosco siempre se hablan los temas que marca cada día. Por supuesto no pueden faltar los comentarios como “¡Qué frío! ¡Qué calor! ¡Qué humedad!…”

Al principio de la pandemia la gente estaba muy asustada

_¿Has notado a la gente nerviosa, angustiada por esta pandemia?

_ He visto mucha gente muy preocupada. Ahora no tanto, será porque no hay muchos casos. Los primeros dos meses hubo gente muy asustada. El Coronavirus le puede tocar a cualquiera. No hay poder económico que valga. La gente empezó a usar los tapabocas y a adoptar medidas preventivas. Por otro lado, San José comenzó a  tener  pocos casos activos de Coronavirus. Todo eso hizo que la gente se atreviese a salir, pero tomando las precauciones necesarias.

Al principio había mucha preocupación en la gente. Hubo clientes, tanto niños como personas de edad avanzada, a quienes dejamos de verlos prácticamente por dos meses. Ahora están volviendo de a poquito, pero se notó muchísimo. La gente se cuidó, salvo algunas excepciones. Eso ha logrado que se controle la epidemia.

Ahora cuando vuelvan los niños, nos surtiremos otra vez de rubros como golosinas y otros.

Otras personas han perdido el trabajo, están en seguro de paro ganando mucho menos que antes. Eso es muy problemático.

Nosotros trabajamos un poco menos, pero la vamos llevando bien. No nos podemos quejar.

A seguirse cuidando. No hay banderas políticas acá. Cuidándome yo, cuido a los demás. Eso es lo que se debe hacer…

Esta entrevista fue publicada el 16-06-2020, en la pág. 7 del periódico «Visión Ciudadana», de San José de Mayo, Uruguay.

Fotografía que encabeza esta página: Juan José Viera en su quiosco.

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San José de Mayo, Uruguay

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